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Hay que invertir más en activos reales y menos en financieros

Hay que invertir más en activos reales y menos en financieros

Francia, Japón, Suiza, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Austria, Bélgica, Inglaterra e incluso Hong Kong tienen actualmente unos tipos de interés a 10 años reales negativos, escenario histórico inimaginable que descuenta que los inversores-ahorradores podríamos sufrir de “represión financiera” en el próximo decenio. Incluso la deuda española apenas ofrece rendimiento real en sus bonos del Estado a 10 años. Cuando los tipos de interés nominales, con el que se basan los bancos para remunerar sus depósitos de clientes y los estados y empresas para sus emisiones de bonos, son inferiores a la tasa de inflación, se crea en primer lugar un “exceso de  incentivos” al endeudamiento público y privado, y en segundo equivale a establecer un “impuesto oculto” a los ahorradores en beneficio de los que se endeudan en exceso. Al mismo tiempo aumenta los riesgos financieros y bancarios del sistema. Tras una crisis durísima en 2008 provocada por un exceso de apalancamiento en todos los países desarrollados, la medicina aplicada ha sido generar y promover más deuda, y esta vez se le han sumado los países en desarrollo con China a la cabeza.

La política monetaria aplicada globalmente en los últimos decenios incentiva y favorece a sobre endeudarse y penaliza al ahorrador.

Global 10 years interest rate_yields_real interest rates 24 apr-18

Además, los bancos centrales han fijado los tipos de intereses nominales a corto plazo, la sangre que circula por las arterias del sistema financiero, en niveles cero o negativos de forma generalizada.

Como estás medidas tampoco han sido suficientes para reanimar al enfermo, los bancos centrales han inyectado más de 20 billones de dólares (20 trillones anglosajones) al sistema en los últimos diez años, imprimiendo dinero que ha fluido a través de los bancos al sistema financiero mundial. Los activos en el balance de los principales bancos centrales han pasado de cerca de los 5 billones en 2007 a los más de 20 actuales. De hecho la deuda global ya excede de los 230 billones de dólares y continúa creciendo.

En este entorno de creación casi infinita de dinero en gran parte en forma de nuevos activos financieros, especialmente en deuda pública, el dinero poco a poco acaba fluyendo también hacia todo tipo de activos como la renta variable o en el mercado inmobiliario. Claramente se observan burbujas inmobiliarias mas acusadas en los países con tipos de interés nominales negativos superiores -1% como Suecia, Dinamarca o Suiza, o en otros países cuya ciclo alcista inmobiliario viene de largo y seguramente los QE han evitado que se desinfle, como en Australia, Nueva Zelanda y especialmente Canadá.

A partir de 2015, el BCE y el BOJ (Bank of Japan) han cogido el testigo de la FED y del BOE (Bank Of England). El balance de la FED ha subido de 1 billón en 2007 hasta los 4,5 billones de 2017. El balance del BCE ha aumentado de los 2 billones en 2007 hasta los 5,2 billones de 2017. El Banco de Japón ha multiplicado su balance por cuatro. El conjunto de principales bancos centrales, incluido el chino, han inyectado la cifra de 22 billones de dólares desde 2008 hasta la actualidad. Merril Lynch lo describe como “la supernova de liquidez”.

Total assets major central banks charts sept-17

En este entorno los riesgos financieros son cada vez mayores. En los próximos decenios veremos sin duda episodios de fuertes crisis financieras o de liquidez que aparecen por sorpresa y volatilizarán ahorro invertido en activos financieros no sustentados por ningún activo real.

Cada uno de nosotros deberíamos analizar nuestra cartera, nuestros ahorros, nuestro patrimonio y el de nuestra familia para calcular que porcentaje de nuestros ahorros totales son activos financieros o activos reales. Debemos mirar nuestros fondos de inversión, de pensiones, productos de seguro de vida, acciones, bonos o depósitos bancarios, así como los activos reales que tengamos como inmuebles, terrenos agrícolas, oro y plata o diamantes. Mi claro consejo es que debemos aumentar el porcentaje invertido en activos reales y disminuir el de activos financieros.

Con un sistema bancario mundial de reserva fraccionaria que multiplica el dinero que cada uno depositamos en las entidades financieras, a lo que debe añadirse, a partir de 2008, el citado apalancamiento promovido por los bancos centrales con sus programas tan agresivos de inyecciones de dinero más una política de “tipos de interés cero”. Es obvio que nunca el sistema financiero mundial mundo había funcionado de forma tan apalancada. La forma más clara de reducir este riesgo en aumentar los activos reales a costa de los financieros que no disfrutan de ningún respaldo físico, solo el de la “confianza” de todos nosotros. La historia nos muestra que “la confianza” en un líder, en un activo financiero o en una empresa tiene una fuerza enorme pero cuando no hay un sustento real acaba volatilizándose.

Analiza todos tus productos de ahorro y clasifícalos entre aquellos con una garantía real o tangible y aquellos sin ningún respaldo. No es un ejercicio sencillo con lo que voy tratar de formular algunas preguntas que nos ayuden:

– Activos de renta variable:

En el caso de invertir en acciones, hay que analizarlo caso a caso. En el caso de Nestlé por ejemplo es obviamente un activo real. El sector de alimentación no tiene dudas. Incluso sus activos intangibles, en especial el valor de sus marcas, están ligadas a la comidas y bebidas. Los REIT, Socimis y empresas inmobiliarias cotizadas, así como aquellas empresas con activos inmobiliarios directos son activos reales. También lo son empresas con propiedades en plantaciones agrícolas o forestales. Una empresa minera, sea de metales preciosos, diamantes, fertilizantes o de materias primas industriales son claramente activos reales. Hay casos mucho más complejos. General Electric, por ejemplo, era mundialmente conocida como una empresa industrial, aunque en realidad Jack Welch la convirtió en una empresa financiera. Por ejemplo, ¿empresas como Amazon, Facebook, Google o Apple que naturaleza tienen? ¿y las empresas con cadenas de supermercados o de restaurantes?, ¿y las farmacéuticas y las de material médico. Empresas con concesiones de autopistas, puertos, aeropuertos o de gestión del agua son un mix de activos reales e intangibles. ¿Cómo clasificamos en cambio a las empresas con activos intangibles como patentes o derechos audiovisuales? ¿Dónde clasificamos a Disney, Netflix o Time Warner? ¿Y las compañías de telecomunicaciones, que cada vez más venden sus activos reales (torres y antenas) a vehículos especializados para reducir su deuda? Seguramente las compañías de servicios son las más complejas de analizar ya que cada vez son más importantes en nuestra economía. En estos casos hay que analizar caso a caso y ver si sus clientes son el sector público o sector financiero o por el contrario a  sus clientes están en el sector inmobiliario, minero o de plantaciones agrícolas.

– Renta fija y bonos del Estado:

La deuda pública es sin duda un activo financieros basado en la “confianza” de pago futuro. En cuanto a la renta fija de empresas privadas habría que analizar cada caso para entender que si disponen de activo reales como garantía de pago de esta deuda. En el mundo actual una gran parte de las emisiones vivas en el mercado de renta fija financian proyectos financieros apalancados sin garantías reales.

– Inversión en materias primas:

Sin duda la inversión en commodities tiene la naturaleza de activos reales. Da igual que sea en metales, en energía (petróleo, gas, litio o uranio), en diamantes o en productos agrícolas. Lo más fácil en estos caso es invertir en compañías mineras ligadas a estas materias primas. No debemos olvidar que son activos volátiles a corto plazo.

– Inversión en oro y plata:

La inversión en oro no tiene que ver con el resto de commodities. Los bancos centrales modernos apenas tienen un siglo de vida, en cambio el valor de oro ya era reconocido por los egipcios 3.000 años antes de Jesucristo. De hecho los egipcios lo consideraban “la piel de los dioses”. La máscara de Tutankamón es quizás la pieza histórica más conocida. Para evitar falsificaciones los egipcios ya fijaron los grados de pureza del metal amarillo 1.500 años antes de Cristo. Ya era usado como joyería de reyes por las civilizaciones antiguas incas de Perú y también por los mayas y aztecas. Ya fue usado como moneda en Asia en el siglo VIII antes de Cristo. Los imperios de Grecia y de Roma usaban monedas de oro pero especialmente de plata. La mayoría de las civilizaciones a lo largo de la historia han usado y deseado el oro por su maleabilidad pero especialmente su “incorruptibilidad”. Es claramente hoy en día un activo de última instancia, es el “activo de reserva de los bancos centrales”. Yo incluso diría más, es el único activo real en los balances de los bancos centrales. Además al ser un activo real, los bancos centrales “no pueden imprimirlo” y aumentar de golpe su oferta lo que le otorga un gran valor de reserva.

– Inversión en Agricultura y Agua:

Existen pocos activos más reales que los agrícolas. Las plantaciones de cereales, árboles frutales, vitivinícolas o los invernaderos, pero también las compañías mineras de fertilizantes agrícolas (potasio y fosfato), las empresas con cabezas de ganado y de pesca en alta mar o en piscifactorías o por ejemplo fabricación de maquinaria agrícola y ganadera. En el sector del Agua, el subsector de irrigación agrícola e infraestructuras de agua, de análisis de calidad o las compañías con reservas de agua para riego y consumo en ciudades son activos tangibles con una oferta limitad y una demanda creciente. Estos activos protegen a sus tenedores incluso en países emergentes cuyas monedas sufren devaluaciones continuas.

– Activos inmobiliarios:

Los inmuebles son claramente activos reales y tangibles. Si además están indicados a la inflación son inversiones adecuadas para diversificar tus ahorros.

Real-assets-vs-financial-assets_Bank-of-America-Merrill-Lynch-

Commodities-vs-SP500-ratio-historical-may-17

Ante una crisis financieras, todos los activos sufrirían, también algunos de los activos reales que hemos citado, pero una vez pasado el pánico una parte del dinero de los mercados siempre fluye hacia los activos con un valor real y tangible.

Otro factor muy positivo de aumentar tu inversión en activos reales es que además te protegen de alzas futuras en la inflación. Esta es otro tipo de amenaza para el inversor-ahorrador actual para el próximo decenio. En la historia, tras largos periodos de políticas monetarias expansivas con elevadas inyecciones de dinero al sistema, suele repuntar la inflación.

Efectos de la inflacion en tu patrimonio

 


Con la sección “Porque no sabemos de todo” buscamos ofrecerles otras opiniones, las de grandes profesionales del sector de la inversión. Acacia Inversión se enorgullece de contar con las aportaciones de nuestros invitados y está muy agradecida por su colaboración, aunque debemos advertir que las opiniones que ellos expresan en sus artículos pueden no coincidir necesariamente con las de nuestro equipo. Algo que, en todo caso, es un motivo más de satisfacción pues muestra la absoluta libertad que queremos ofrecer a los invitados, en beneficio de nuestros clientes.

Marc Garrigasait Colomes
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