Hechos, no palabras (2021) - Equipo de asesoramiento | Acacia Inversión
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Hechos, no palabras (2021)

Hechos, no palabras (2021)

Tal y como hicimos hace dos años (en un artículo publicado en dos entregas: una y dos), queremos poner negro sobre blanco las principales recomendaciones e ideas de inversión que hemos ido implementando los últimos meses y en las que hemos sido más insistentes a la hora de proponer a nuestros clientes. Como muchos de nuestros lectores saben, en Acacia Inversión nos consideramos generadores de ideas de inversión, debido a nuestra permanente búsqueda de oportunidades inversoras, para lo cual no tenemos limitaciones. Así, rastreamos cualquier tipo de activo, región, sector y país, y nos apoyamos en otras gestoras, brokers, casas de análisis independientes e incluso “oscuros” blogs.

Una vez detectada la inversión potencial, estudiamos el mejor instrumento/producto para implementarla, ya sea de forma directa, o a través de un fondo, ETF o derivado. En nuestros comités de inversiones debatimos la idea y si finalmente se aprueba, la compramos en nuestros fondos. Damos un paso más si consideramos que la misma es relevante y adecuada al perfil de inversión de nuestros clientes, recomendándosela para sus carteras individualizadas.

De esta manera personalizamos continuamente sus carteras, con la tranquilidad de saber que nuestro dinero ya ha sido invertido previamente en dicha idea, lo que nosotros denominamos Coinversión, de manera que solo lo que es bueno para nosotros, es bueno para nuestros clientes. Además, al estilo de los Fondos de Capital Riesgo, nuestros coinversores se pueden apalancar en aquellas ideas específicas que más les convencen, lo que llamamos Coinversión^2 (Coinversión al cuadrado).

Cuando damos nuestra opinión y especialmente cuando realizamos una recomendación específica de inversión, tenemos muy interiorizado que debemos darle seguimiento, igual que lo hacemos cuando incorporamos cualquier activo en nuestros fondos, y así lo transmitimos en el discurso con nuestros coinversores.

Como se pueden imaginar, en una empresa donde entre tus principales clientes están tus dueños, la transparencia no es una opción. Como reza uno de nuestros lemas, “hechos, no palabras”, es por ello que enfocaremos este artículo en repasar las principales ideas de inversión más recientes, tanto los errores como los aciertos. Todas ellas han quedado plasmadas por escrito, bien a través de este mismo blog o mediante los correos electrónicos que hemos enviado a nuestros clientes. Por último, mediremos su resultado y analizaremos si, en nuestra opinión, siguen teniendo vigencia.

De la misma forma, si no lo han hecho, les invitamos a que lean el artículo que publicamos en enero de 2021 con nuestra visión de mercados titulado “El toro saliendo del toril, el cierre de tijeras y la otra cara de la moneda”. Dicho artículo es un ejemplo de lo comentado en el párrafo anterior en relación a la transparencia y además hablamos de algunas de las ideas de inversión que mostraremos a continuación.

 

ENERO 2021 – ACTIVOS REALES

¿Por qué decidimos invertir?

Tras la implosión a la que nos enfrentamos con el estallido de la crisis pandémica, se tomaron por parte de gobiernos y bancos centrales una serie de medidas extraordinarias, las cuales tanto por su inmediatez como por su magnitud, sólo son comparables a las vistas en periodos de postguerra. Además, todas ellas fueron implementadas a la vez en la gran mayoría de las zonas geográficas del mundo desarrollado. Estas medidas pueden resumirse en

  • Medidas de Política Monetaria ultralaxa: inyecciones de liquidez, bajada de tipos, compra de activos…
  • Medidas de Política Fiscal: paquetes de ayuda a los sectores productivos de la economía, cheques a las familias, creación de distintas subvenciones para dar oxígeno a las empresas…

 

Como consecuencia de las mismas, los tipos de interés vuelven a estar en mínimos y las expectativas de inflación comienzan a incrementarse. A esto le debemos añadir tres cuestiones básicas que hacen que la inflación pueda volver a ponernos en serios problemas para alcanzar rentabilidades reales positivas con los activos financieros:

  • Tasas de ahorro en máximos que tienen un doble origen: por un lado, confinamientos y restricciones que nos han hecho gastar menos y ahorrar más. Por otro lado, el miedo a que la situación de crisis se pueda alargar y que nos lleva a ahorrar por lo que pudiera venir.
  • La capacidad que tienen las empresas para, tras años de parón, poder realizar inversiones con todo tipo de finalidades (movimientos corporativos/capex/I+D, digitalización…).
  • Los cuellos de botella por el lado de la oferta que se están dando fundamentalmente en los proveedores subsidiarios de productos tecnológicos.

 

A este potencial incremento de precios le añadimos que la renta fija parte de una situación muy peligrosa debido a que sus valoraciones están en máximos (los spreads en mínimos), con rentabilidades en mínimos y un escenario futuro, proveniente de lo explicado anteriormente, de posibles alzas de tipos.

Con todo esto encima de la mesa, nos vimos obligados a comenzar a buscar activos que cumplan con estas tres características:

  • Mantener unos cupones atractivos.
  • Que los precios del activo se actualicen con la inflación. Es decir, que nos sirva de cobertura frente a sustos inflacionarios.
  • Descorrelación en las carteras de nuestros clientes frente al resto de activos financieros.

 

La solución para este entorno de mercado son los activos reales, es decir, los activos tangibles. Se trata de activos que están ligados a la evolución de la economía real y que constituyen una fuente de diversificación para las carteras. El ejemplo más claro suelen ser los inmuebles.

 

¿A través de qué activo implementamos la idea?

En este caso decidimos invertir en:

  • MCH Global Real Assets: fondo sin liquidez hasta vencimiento (5 años) que invierte en 5 fondos gestionados directamente por JPMorgan, los cuales a su vez, invierten en tres grandes bloques de activos: Infraestructuras, inmobiliario y transporte.
  • UBS Global Real Estate: fondo inmobiliario hiperdiversificado por tipo de activo (residencial, oficina, logística…), por zona geográfica y por propietarios. El fondo busca rentabilidad a través del cobro de alquileres y de la propia revalorización de los inmuebles.

 

¿Cómo ha evolucionado la idea de inversión desde que está en nuestras carteras?

En el caso del primer fondo, todavía no tenemos datos ya que el fondo ha sido cerrado con enorme éxito y participación de inversores a finales del mes de junio.

En el caso del fondo de UBS, el fondo se encuentra con una rentabilidad positiva en 2021 del 4,46% a cierre de Agosto (en 2020 terminó el ejercicio con una rentabilidad positiva del 0,38%)

 

SEPTIEMBRE 2018/NOVIEMBRE 2020 – DEUDA SUBORDINADA BANCARIA LEGACY

¿Por qué decidimos invertir?

En un entorno de tipos negativos y con los diferenciales de crédito en mínimos (precios en máximos) encontrar bonos con TIR positiva sin incurrir en riesgos elevados es muy complicado. Lo que nos llamó la atención de la deuda subordinada Legacy, además del binomio rentabilidad-riesgo del activo, fue que el riesgo en el que incurríamos no era tanto un riesgo de mercado sino regulatorio, y por lo tanto descorrelacionado con el resto de la cartera.

Cuando nos referimos a riesgos regulatorios, hablamos de los Acuerdos de Basilea, en los cuales se acuerdan las normas de supervisión bancaria o recomendaciones sobre regulación bancaria y que son aceptados por todos los estados miembros de la UE. En este foro se acuerdan, entre otras cosas, medidas encaminadas a reforzar la calidad del capital de los bancos europeos para evitar riesgos sistémicos en situaciones de pánico bancario o bank run. Estos acuerdos han ido evolucionando desde su origen en 1988 y se han plasmado en diferentes textos: Basilea I en 1988, Basilea II en 2004 y Basilea III en 2011.

La denominación Legacy hace referencia a que son un legado de la antigua normativa. Más allá de la deuda AT1 (CoCos), la deuda Legacy está compuesta por aquellos bonos subordinados que por motivos regulatorios no podrán ser incluidos como capital regulatorio en el balance de los emisores a partir de diciembre de 2021. Esto es debido a los cambios regulatorios comentados y experimentados a lo largo de los años, cambios por los cuales la mayoría de los bonos subordinados perpetuos emitidos antes de 2008 ya no cumplen con los criterios actuales para ser elegibles.

El regulador, en 2011 (Basilea III), dio 10 años a los bancos (hasta finales de 2021) para reemplazar estos antiguos títulos Legacy por nuevos títulos de capital (AT1 o Cocos) que cumplen con las nuevas normas de Basilea III. Este período de transición, que termina en diciembre de 2021, hace que en muchos casos los emisores tengan fuertes incentivos para ejercer la compra (call/recompra) sobre el bono. A medida que pierdan la elegibilidad, estos instrumentos serán demasiado costosos para los bancos.

Esta situación genera muchas oportunidades de inversión, que surgen especialmente del riesgo de extensión, que a menudo es poco entendido y mal analizado por el mercado, el cual se esfuerza en analizar y anticipar eficazmente el tratamiento de salida de esta deuda por parte de los bancos (tiempo de salida y condiciones).

 

¿A través de qué activo implementamos la idea?

Como muchos de nuestros lectores sabrán, cuando encontramos una oportunidad, en Acacia Inversión buscamos asociarnos con los mejores especialistas para llevar a nuestros co-inversores la mejor solución de inversión. Un ejemplo de nuestra filosofía es la sección de nuestro blog “Porque no sabemos de todo” en la que buscamos ofrecer otras opiniones, las de grandes profesionales del sector de la inversión.

En este caso, al ser un activo tan complejo, decidimos incorporarlo a las carteras de los fondos y de nuestros clientes a través de GROUPAMA, una de las mayores aseguradoras europeas, y de AXIOM Alternative Investments, especialistas en crédito del sector financiero.

Ambas gestoras en común lanzaron en 2017 una estrategia GROUPAMA AXIOM LEGACY 21, un fondo UCITS con un objetivo de rentabilidad de Euribor 3meses +3%. Al principio el fondo tenía un 60% de la cartera en deuda bancaria Legacy y el 40% restante en deuda subordinada de compañías aseguradoras, que también por temas regulatorios (Solvencia II), deberían salir de la estructura del capital de las aseguradoras antes de 2026. La cartera ha evolucionado desde entonces hasta la actual, en la que sólo queda en torno a un 25% en deuda bancaria.

 

¿Cómo ha evolucionado la idea de inversión desde que está en nuestras carteras?

La primera entrada en septiembre de 2018 ha generado una rentabilidad del entorno del 8,0%, equivalente a un 2,50% de rentabilidad anualizada, y desde la segunda compra en noviembre de 2020 ha generado una rentabilidad cercana al 6,0%.

En cuanto a lo que podemos esperar de aquí a los próximos 12 meses, en un escenario medio sin compresión de spread, es un rendimiento del 3,0%, mientras que en un escenario algo más positivo con mejora de los diferenciales de 50 bps la rentabilidad podría irse al 4,50%.

 

ABRIL 2020/FEBRERO 2021 – BONOS DE GOBIERNO CHINO EN YUANES

¿Por qué decidimos invertir?

Antes de exponer la tesis de inversión en detalle, pongamos en contexto la idea. Tanto durante la crisis de coronavirus como ahora, mantenemos un porcentaje relevante de las carteras de nuestros fondos de multiactivo en lo que se denominan ACTIVOS ANTIFRÁGILES. Pero, ¿qué son este tipo de activos?

Para explicarlo debemos empezar por la Modern Portfolio Theory (MPT) de Markowitz en la que aún se basa mucha de la gestión de inversiones, cuya conclusión principal es que debemos tener una cartera formada por activos descorrelacionados (comportamientos opuestos que compensen la volatilidad). El problema es que la teoría se basa en la creencia de que los mercados son eficientes y los inversores racionales. Algo que no se cumple, especialmente en los momentos de pánico, que son precisamente los momentos en los que más necesitamos como inversores esa descorrelación.

Aquí entra Nassim Taleb, quien reenfoca el análisis sobre construcción de carteras, pero no fijándose en la correlación sino en las características básicas de un activo financiero con respecto a su comportamiento en los escenarios con aumentos extremos de volatilidad, es decir, de la percepción del riesgo por el mercado. En definitiva, cómo se comportan en las situaciones de pánico. Estas son sus conclusiones:

  • El precio de un activo «frágil» cae cuando aumenta la volatilidad (Ej: la Renta Variable).
  • Un activo «robusto» no tiene volatilidad en ninguna situación (Ej: la liquidez).
  • Mientras que un activo “anti-frágil” experimenta una ganancia de precio cuando aumenta la volatilidad (Ej: los bonos gubernamentales).

 

Uno de esos activos anti-frágiles es la deuda de gobierno en yuanes, la cual se ha revalorizado en los últimos períodos de fuerte volatilidad de los mercados. Desde 2004 en cada uno de los mercados con correcciones a la baja, el activo ha dado buenos resultados, igual que el oro, el bund alemán o la deuda pública estadounidense. Los ejemplos más recientes han sido el segundo semestre de 2018 y los dos intensos meses de marzo y abril del año pasado con el estallido de la pandemia de coronavirus.

Incorporando este activo cubrimos dos de los mayores riesgos a los que nos enfrentamos actualmente: un crecimiento menor de lo esperado en los países desarrollados y un aumento del riesgo crediticio de los mismos debido a sus altos niveles de endeudamiento.

Además del riesgo que cubrimos hay razones de peso para invertir:

  • Estamos invirtiendo en deuda de un país con bajos niveles de apalancamiento.
  • La rentabilidad de sus bonos está en niveles del 3%. Paga en un entorno de tipos cero.
  • China sigue creciendo muy por encima de la media de los países desarrollados.
  • Es la segunda potencia mundial que pelea por ser la primera y es el segundo mercado mundial de Renta Fija detrás de EEUU y delante de Japón.
  • De hecho, en 2019 los grandes índices de renta fija mundial empezaron a incluir el activo y se esperan flujos masivos de entrada.

 

¿A través de qué activo implementamos la idea?

A través del fondo Eurizon Bond Aggregate RMB. Estas son las razones:

  • Fondo gestionado por una boutique especializada en RF Emergente y China en concreto.
  • El Fondo tiene un enfoque relativamente conservador centrado en alta calidad crediticia (entre A y A+) y liquidez, e invierte solamente en activos respaldados por el gobierno central:
  • Bonos del gobierno central.
  • Bonos de los tres Policy Banks (equivalente europeo: Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo).
  • Crédito: de muy alta calidad, seguridad y alta liquidez, invirtiendo en empresas nacionales estatales estratégicas (SOEs, State Owned Enterprises).
  • El Fondo no compra deuda emitida por los gobiernos locales o de empresas públicas regionales, ni crédito que no sea respaldado por el Gobierno Central, evitando, por ejemplo, el sector privado inmobiliario.
  • En un contexto de bajos tipos a nivel global, la TIR del Fondo (3,5%) es muy atractiva.

 

¿Cómo ha evolucionado la idea de inversión desde que está en nuestras carteras?

Excepcionalmente bien, sobre todo desde la segunda entrada. Desde la primera compra en abril de 2020 la rentabilidad generada ha sido de un 3,0% y desde febrero de 2021 del 7,0%. La razón ha sido tanto la apreciación de la divisa (tenemos la versión en € pero sin cobertura del yuan) y el carry (cupón) de la cartera de bonos.

Aunque creemos que el ciclo económico va a continuar y no esperamos un descarrilamiento de la economía global, mantenemos la posición en cartera por si nuestra tesis principal de inversión falla.

 

ENERO 2016/MARZO 2017 – BONOS LIGADOS A LA INFLACIÓN CON LA DURACIÓN CUBIERTA (BREAKEVEN DE INFLACION)

¿Por qué decidimos invertir?

Siempre nos han resultado curiosas las recomendaciones que determinados especialistas médicos emiten a sus pacientes. Pongamos como ejemplo a los dermatólogos: “aplíquese esta crema por la mañana y esta otra por la noche, antes de dormir”. Como si la crema supiese si es de noche o de día.

De igual manera, cada fin de año, con la llegada de la Navidad, surge la necesidad de elaborar la consabida lista de deseos y propósitos para el año siguiente: perder peso, aprender un idioma, ir al gimnasio, apuntarse a clases de …… Como si el corte natural del calendario cada 31 de diciembre generase, de manera automática, un “renacido y nuevo escenario personal con la llegada del Concierto de Año Nuevo desde Viena”.

El mundo financiero no es ajeno a la utopía humana. En él también existen listas. Pero en este caso los deseos emitidos tienen un denominador común, el acertar, el ganar, el ganar más. Acertar lo que va a hacer el Ibex durante el año que viene, saber dónde se situará el precio de una determinada acción 12 meses después…, como si 12 meses después de la emisión de cada uno de dichos oráculos todos y cada uno de nosotros nos acordásemos o revisásemos su cumplimiento final.

Todos y cada uno de los intervinientes en los mercados financieros estamos “obligados” a emitir un juicio de valor “ex ante” si no queremos ser estigmatizados.

Actualmente existen tantos emisores de opinión financiera (a finales de cada año) como santuarios oraculares existían en la antigüedad clásica (Delfos, Dídima, Magnesia, Claros, Dodona…).

Como hemos comentado en la introducción, en Acacia Inversión escribimos un artículo en nuestro blog en el que comunicamos a nuestros inversores cuál iba a ser nuestro posicionamiento de cara al nuevo ejercicio. Dentro de ese “marco general” la inflación se iba a erigir en un aspecto clave del cuadro macroeconómico. Así lo reflejamos: “¿Y si viene la inflación y los tipos se disparan?”.

En Acacia Inversión esperábamos un claro y decidido impulso de la inflación por diferentes motivos: los precios de la energía se habían estabilizado, los de las materias primas estaban empezando a recuperarse, el incipiente proceso “desglobalizador” traería consigo un lógico encarecimiento de las cadenas de suministro que iría poco a poco deshaciendo el efecto deflacionista de la globalización, debido a una peor asignación del capital y mayores costes laborales.

Pero al mismo tiempo, otra de nuestras hipótesis de partida al principio del año era de la actitud continuista de los Bancos Centrales, quienes tratarían de dejar anclados los tipos de interés para facilitar a los Estados el pago de los elevados niveles de deuda.

Como consecuencia de ambos factores, preveíamos que la vuelta de la inflación simplemente supusiese una normalización de los tipos de interés hacia un nivel “históricamente bajo”, con subidas de entre el 0,5% y el 1% en los tipos a 10 años. Tanto es así que no consideramos que dicho repunte supusiese un riesgo para las bolsas, al tratarse de unos niveles lejanos de aquellos que históricamente han provocado correcciones en los mercados. La abundante liquidez presente en los mercados también actuaría como “barrera de protección”.

Como consecuencia de todo ello, adoptamos un posicionamiento esperando un escenario de Reflación, que se plasmó, entre otras cosas, en una apuesta clara por las materias primas, oro y una posición en bonos ligados a la inflación apostando por normalización de tipos y vuelta de la inflación.

Si bien la posición en materias primas y oro es más intuitiva, el adoptar un posicionamiento en bonos ligados a la inflación conlleva un proceso de análisis y selección más pormenorizado hasta dar con el instrumento adecuado, dado que el concepto de inflación no es unívoco.

Podemos distinguir tres acepciones para definir la inflación:

Inflación esperada (ex ante): aquella que esperan los mercados financieros constituyendo una apuesta u opinión.

Inflación implícita (breakeven de inflación): la que está indirectamente descontada en el precio de los bonos en cada momento. Puede coincidir o no con la inflación esperada. Hay situaciones en las que “el mercado” no se cree las expectativas de los analistas.

Inflación realizada (ex post): es la que se publica y es la principal. Puede coincidir o no con las dos anteriores.

 

¿A través de qué activo implementamos la idea?

Dado que debíamos adoptar un posicionamiento en mercado a favor de la inflación, consideramos las mejores opciones para invertir en breakeven de inflación (inflación implícita). En nuestros fondos implementamos la idea “en directo”, comprando bonos españoles y estadounidenses (TIPs) ligados a la inflación, con la duración cubierta.

En las carteras de los clientes, por razones de mercado (mínimos de contratación, costes…) y fiscales, a través del fondo AXA IM Global Inflation Redex (inversión en Breakevens).

Este fondo recoge muy adecuadamente un incremento de breakevens por su posicionamiento comprador en bonos ligados a la inflación y vendedor de bonos nominales vía futuros genéricos (treasury, gilt y bund). El fondo invierte en bonos a largo plazo (por encima de 10 años) emitidos por Gobiernos. El posicionamiento en bonos americanos pesa actualmente un 50% de la cartera, debido a que allí se encuentran las expectativas de inflación más altas.

El producto está preparado para funcionar en un escenario de subida de las expectativas (breakevens) de la inflación acompañados o no de subida de tipos de interés para combatir la misma.

Como antes indicábamos, dado que hay varios conceptos de inflación, hay que tener en cuenta que estamos apostando por un aumento de las expectativas de inflación y no de inflación realizada. Por ello este fondo utiliza bonos ligados a la inflación con vencimientos por encima de 10 años, ya que son los que mejor recogen dichas subidas a lo largo de toda la estructura temporal del activo.

 

¿Cómo ha evolucionado la idea de inversión desde que está en nuestras carteras?

Desde que la idea está en nuestros fondos el breakeven europeo nos ha pagado un 12% y el americano en torno a un 15%.

En cuanto a la evolución del AXA IM Global Inflation Redex, desde que se incorpora a las carteras está generando una rentabilidad del 2%.

 

BLOCKCHAIN – UNA APROXIMACIÓN A LAS CRIPTOMONEDAS

¿Por qué decidimos invertir?

Como sabrán los lectores que nos siguen, el posicionamiento actual de nuestras carteras está en activos procíclicos, lo cual nos lleva a tener un sesgo value y sobreponderado en Europa frente a Estados Unidos. Como consecuencia de esto, sectorialmente, entre otras cosas, estamos infraponderados en tecnología.

Pero como decimos siempre, no tenemos la bola de cristal y podemos estar equivocados, razón por la cual tenemos en nuestras carteras ideas que contrarresten el posicionamiento anteriormente descrito. Además, dada nuestra vocación de búsqueda de nuevas ideas de inversión, siempre estamos atentos a ideas diferentes y muchas veces fuera del radar de los inversores en las que veamos una oportunidad.

Así, seguimos muy de cerca las megatendencias (puede leer este artículo que publicamos sobre el tema en nuestro blog) las cuales seguimos y analizamos cuando nos resultan interesantes. Dada nuestra filosofía de diversificación total, normalmente las implementamos en las carteras a través de fondos aglutinadores, los cuales nos dan exposición al activo de la forma más diversificada posible y no concentrada.

Dentro de este mundo de las megatendencias, una de las que seguimos con especial atención son las criptomonedas, entre otras cosas porque debido a su protagonismo en los medios de comunicación, nuestros clientes nos consultan muy a menudo.  A pesar de que las seguimos muy de cerca, se trata de un activo que por el momento hemos decidido no incluir entre nuestras ideas de inversión.

Los motivos por los cuales lo descartamos se pueden resumir básicamente en tres: En primer lugar, nos preocupa la ausencia de un valor intrínseco, y la alta volatilidad del precio. En segundo lugar, la oferta de diferentes criptomonedas hace muy difícil, en algo tan incipiente, saber por cuál de ellas decantarse a la hora de invertir. Como ejemplo de este segundo argumento podemos retrotraernos a los inicios de Internet, cuando había varias compañías pujando por erigirse como la pionera o ganar esa primera posición. En aquel momento, acertaron los que apostaron por Google y en cambio los que lo hicieron por Terra perdieron todo su dinero. Como tercer argumento, y a pesar de que empiezan a darse algunos primeros pasos al respecto, la mayoría de las compañías, países y autoridades a nivel mundial, por el momento no aceptan las criptomonedas como medio de pago oficial, y en general tampoco son muy partidarios de ello en sus comunicaciones públicas.

Sin embargo, es evidente, y sería señal de poco rigor profesional (además de una falta absoluta de consciencia) negar que las criptomonedas y todo el fenómeno de la “cadena de bloques” (lo explicamos un poco más abajo) es actualmente una megatendencia, como evento disruptivo en la forma de desarrollarse el mercado. Todo apunta a que este activo tendrá un papel importante en el futuro, pero no sólo en lo que a los medios de pago se refiere, sino a muchas otras aplicaciones que tiene en la generación y tratamiento de los datos. La “cadena de bloques” no se centra exclusivamente en la aplicación de dicha tecnología como medio de pago, sino que toma posiciones en muchas de las posibilidades de uso que ofrece dentro del entorno socio-económico.

 

¿A través de qué activo implementamos la idea?

El vehículo que hemos detectado que cumple nuestras premisas es el fondo BNY Mellon Blockchain Innovation Fund. Aunque por el momento no lo hemos incluido en las carteras de nuestros fondos, sí que lo hemos compartido con algunos de nuestros coinversores, en concreto con los que en algún momento nos han transmitido alguna inquietud en relación al mundo de las criptomonedas.

Se trata de un fondo que invierte en compañías que estén desarrollando, en cualquiera de sus aplicaciones, la tecnología Blockchain. Blockchain, de una manera muy sucinta, es el sistema que aprovecha al máximo la tecnología de cadena de bloques para la creación de huellas digitales únicas, demostrables e inmutables. Básicamente, se trata de proteger a sus usuarios frente a las suplantaciones de identidad en una era digital en la que esta es una de las mayores amenazas, lo cual supone un claro movimiento de transformación de los actuales entornos digitales en los que prima por encima de todo la confianza en los mismos.

Como hemos comentado, esta tecnología no sirve exclusivamente para el desarrollo de nuevos medios de pago, sino que sus usos son múltiples, y abarcan muchos sectores de la economía y la sociedad. De esta manera lo ven los gestores del fondo, que además de invertir en monederos de criptomonedas, invierten en las aplicaciones que la tecnología blockchain tiene en sectores tan dispares como la identificación de individuos (procesos electorales, censos…etc.), salud (almacenamiento de datos), arte (certificados de autenticidad) o la protección de especies animales en vías de extinción (control y registro). Como se puede observar, el blockchain es algo más que criptomonedas.

 

¿Cómo ha evolucionado la idea de inversión desde que está en nuestras carteras?

Como hemos comentado, la idea aún no está presente en las carteras de nuestros fondos, si bien, en lo que llevamos de año el fondo lo está haciendo peor que el Nasdaq 100. A cierre de septiembre llevaba un +5,3% frente a un +14% del principal índice tecnológico norteamericano.

 


Este documento, así como los datos, opiniones, estimaciones, previsiones y recomendaciones contenidas en el mismo, han sido elaborados por Acacia Inversión SGIIC, con la finalidad de proporcionar a sus clientes información general a la fecha de emisión del informe y están sujetas a cambio sin previo aviso. Acacia Inversión SGIIC no asume responsabilidad alguna por cualquier pérdida, directa o indirecta, que pudiera resultar del uso de este documento o de su contenido. Está destinado a ser sólo de interés general y no constituye asesoramiento jurídico o fiscal alguno, ni constituye una oferta de participaciones de las IICs gestionadas por Acacia Inversión SGIIC. Nada de lo dispuesto en el presente documento debe interpretarse como un asesoramiento en materia de inversión. Las opiniones expresadas son propias del autor en la fecha de publicación y están sujetas a cambio sin previo aviso.

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