Finanzas conductuales: comportamiento del hombre II | Acacia Inversión
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Finanzas conductuales: comportamiento del hombre II

Finanzas conductuales: comportamiento del hombre II

En nuestro anterior artículo de la sección “Planificando tus Finanzas” publicado el 1 de febrero (Finanzas conductuales: comportamiento del hombre I) nos cuestionábamos por qué los mercados, en ocasiones, no son tan eficientes como creemos. En aquella ocasión, nos centrábamos en tirar abajo una de sus premisas, afirmando que el hombre no es racional, lo que le conduce a errores en la toma de decisiones de inversión lo que se conoce como un sesgo cognitivo. Asimismo tratamos con mayor profundidad tres de ellos.

En este caso, en el presente artículo, presentamos otros cuatro nuevos sesgos que podemos experimentar a la hora de invertir y damos indicaciones sobre cómo afrontar determinadas situaciones para afrontarlas desde un punto de vista objetivo y profesional. Comenzamos:

4º SESGO: exceso de miedo o de confianza

4º SESGO: exceso de miedo o de confianzaDesde un punto de vista más coloquial podemos representar al exceso de confianza con la típica frase “…no te preocupes que yo controlo…” o al exceso de miedo con “…la que se nos viene encima…”. ¡Ni que fuéramos capaces de adivinar el futuro!

En el mundo de las inversiones, puestos a pecar por exceso de algo, que sea de humildad. Como tantas veces nos habrán escuchado, uno de nuestros lemas es que no tenemos la bola de cristal, nadie la tiene, y por ello debemos estar preparados para cualquier escenario. No hay un único y claro camino, no existen las verdades absolutas.

En 2007 las carteras de los inversores estaban expuestas a riesgos muchos más altos de lo que habían estado en años anteriores (“¿Volatilidad? ¿Qué es eso? Yo controlo…”). La confianza llevaba a una percepción de que la Bolsa era una balsa de aceite en la que el simple paso del tiempo permitía ganar dinero.

El otro extremo, el miedo, es igual de perjudicial: ver cisnes negros (desenlaces inesperados y con consecuencias muy significativas en los mercados, “…la que va a venir…”) en todo momento, nos hace perder verdaderas oportunidades de inversión que pueden generar rentabilidad sobre nuestro patrimonio.

Nuestra mente tiene demasiado presente lo que acaba de suceder y olvida rápidamente lo que sucedió. Por ejemplo, tras un “crash” (un cisne negro) todos vemos más que probable que aparezcan muchos más. No es algo lógico, pero nos sucede.

Como antídoto a este sesgo, desde Acacia proponemos como herramienta la mejora de la información de la que se nutren los inversores. ¿Cómo lo ponemos en práctica con nuestros clientes?

· Primero, no dejándonos llevar por los grandes titulares de la prensa teóricamente especializada, no podemos olvidar que el objetivo de los medios de comunicación es vender periódicos o recibir tráfico, y por lo tanto tenderán a buscar impactarnos.

· Después hay que profundizar en los aspectos de la inversión que la convierten en adecuada para nuestros objetivos.

· Conviene evaluar constantemente si las decisiones de inversión que se han tomado siguen siendo atractivas en las nuevas circunstancias o pese al paso del tiempo.

· Seleccionar bien los proveedores de información.

· Y, por supuesto, hay que exigir a nuestro asesor de confianza que cumpla estos parámetros e informe con claridad e independencia.

5º SESGO: confusión de horizontes temporales

5º sesgoDejarnos llevar por el corto plazo es uno de los errores más habituales y que peores consecuencias tienen para un inversor. ¿Quién no sufre cuando observa que su inversión tiene pérdidas durante los primeros días y tiene tentaciones de cambiarlo? Generar nuevos hábitos es complejo pero debemos interiorizar que las inversiones son siempre a medio y largo plazo, lo cortoplacista no resulta gestionable.

Si en algún momento hemos vendido un activo de la cartera porque en el corto plazo no ha respondido como creíamos, seguramente no lo volvamos a tener en cartera, y si lo hacemos será transcurridos unos cuantos años. Poniendo un ejemplo práctico: ¿Quién tuvo en cartera algún activo del mundo tecnológico después de la catástrofe de Terra? Acciones como Apple, Google o el propio Nasdaq NO han estado en las carteras del inversor español durante muchos años en los que la rentabilidad ha sido una constante.

Para hacer frente a este sesgo, desde Acacia ofrecemos como solución nuestro servicio de Planificación Financiera, con la que reflexionar sobre los verdaderos objetivos vitales para los que se ahorra y se invierte: jubilación, vivienda, segundas generaciones… De esta forma, marcamos cuáles son los activos precisos para cumplir cada uno de esos objetivos, tanto los más inmediatos como los de más largo plazo. Como resultado buscamos optimizar la relación entre el ahorrador, los mercados financieros y sus horizontes temporales.

6º SESGO: enfrentarnos a las pérdidas

6º SESGO: enfrentarnos a las pérdidasEste sesgo pone de manifiesto nuestra tendencia a incrementar de manera irracional la probabilidad de incurrir en pérdidas futuras, lo que tiene como consecuencia una construcción más conservadora que la debida, de nuestras carteras de inversión. En otras palabras, evitamos tomar decisiones ante la posibilidad y no certeza de resultado negativo, preferimos “jugar” sobre seguro aunque financieramente no sea la mejor decisión.

El remedio en este sesgo se repite: realizar una detallada y profunda Planificación Financiera de cara a adecuar los perfiles de riesgo de cada inversión al objetivo vital de ahorro y a su horizonte temporal.

7º SESGO: simplificar la decisión

7º SESGO: simplificar la decisiónLo que se denomina “heurística” en el argot psicológico, que no es más que tomar atajos, construir reglas de oro, hacer las cosas a ojo de buen cubero (“…ha dejado de soplar el viento, lloverá), fabricar nuestras propias realidades que nos llevan a cometer errores (por ejemplo los estereotipos) o incrementar la probabilidad debido a una experiencia ya vivida, algo que ya conocemos.

¿Quién no ha escuchado que hay que comprar una acción porque hace años cotizaba al doble de precio? Creemos que por haber vivido determinadas situaciones en el pasado se volverán a repetir, pero esto no es cierto. El futuro es impredecible.

Como última recomendación, estimado lector, que sirve para todos los sesgos y problemas en general, proponemos algo que quizá le resulte extraño y que, seguramente, nadie le haya propuesto: pensar en cuál es la mejor manera de afrontar los próximos años con el ahorro disponible y reflexionar seriamente sobre quién quiere que le acompañe en este proceso. Con sólo hacer este ejercicio, buena parte del camino ya estará andado.

Germán García Velasco
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